lunes, 17 de agosto de 2015

Reinhard 'Stan' Libuda, el Garrincha alemán

Reinhard Libuda había nacido en 1943 en Wendlinghausen, una ciudad alemana con nombre más alemán todavía. Pero cuando empezó a jugar al fútbol sus piernas desmintieron a su nacionalidad. De no ser por su cabellera rubia al viento, parecía sudamericano. Y era un wing derecho, una posición poco común para el fútbol germano.

Su habilidad y su talento para gambetear, pisar la pelota, esconderla y amagar hicieron que a los 18 años debutara en el Schalke 04, de Gelsenkirchen, quizá el club más popular del país. Tras cuatro temporadas en el cuadro azul se incorporó al clásico rival, el Borussia Dortmund, del que fue el argumento mayor para quedarse en 1966 con la Recopa de Europa, al superar en la final al Liverpool. Él marcó el 2-1 definitivo en el alargue, ante casi 100 mil personas en el Hampden Park escocés. Faltaba un mes para el Mundial Inglaterra ’66 y alemanes e ingleses anticipaban lo que estaría por llegar.

Esta Recopa era el primer torneo europeo de clubes que ganaba un equipo alemán y toda la gloria era para este flaquito casi desgarbado cuyo peinado a todos les hacía acordar al un inglés que tampoco tenía demasiada pinta de futbolista, pero que con la pelota por la punta derecha era el mejor de todos: Stanley Matthews. Tanto se parecía que heredó el apodo del británico que jugó profesionalmente hasta los 50 años. A partir de entonces Europa lo conoció como ‘Stan’ Libuda.

Frankfurt 1963: su debut en la
Selección, ante Turquía.
Alemania Federal cayó en la final mundialista 1966, en Wembley. De cara a México ’70, Libuda volvió a su amado Schalke 04; ya era protagonista de la selección y jugó el mundial mexicano, al que Alemania jamás hubiera llegado de no ser por él. Los teutones quedaron terceros al vencer 1-0 a Uruguay en el Azteca.
Alemania Federal 1970, un equipazo: Seeler, Maier, Schnellinger, Beckenbauer, Loehr, Müller, Hoettges, Libuda, Fichtel, Overath y Vogts.
Las medias bajas, la facha de atorrante, hacían de 'Stan' Libuda un futbolista distinto, mucho más habilidoso que el alemán promedio; y eso que tenían nombres de sobra: Vogts, Beckenbauer, Overath, Seeler, Müller... Llegó a jugar 26 partidos con la Nationalmannschaft, en la que marcó 3 goles.
Schalke 04 vs. Bayern Munich, o Libuda vs. Beckenbauer.
Pero en 1971 llegaron las horas más tristes en la vida de Libuda que fue suspendido por haber formado parte de una banda que arregló varios encuentros de la Bundesliga para que el Rot-Weiß Oberhausen y el Arminia Bielefeld no descendiesen, en lo que se dio en llamar el Bundesligaskandal. Debió dejar su país, pero se fue ahí nomás: se incorporó al Racing Strasbourg francés, bien cerca de la frontera con Alemania.

Libuda, antes de enfrentar a Italia en el mundial mexicano.


En 1973 volvió, pero en tres años apenas pudo jugar un puñado de partidos con la camiseta azul. Y no marcó ningún gol. A los 32 años dejó el fútbol y el recuerdo de sus gambetas lo elevaron al sitial de los futbolistas de culto, pero sin que pasara mucho tiempo cayó en desgracia.

Reinhard ‘Stan’ Libuda murió el 25 de agosto de 1996 por un ataque de apoplejía cuando tenía 52 años. Para entonces, ya estaba en la miseria, solo y triste. Sus últimos años lo encontraron luchando contra el cáncer de garganta. Su descomunal habilidad y su amargo final empujaron a un penosa comparación y lo llamaron “el Garrincha alemán”. Había tenido que desprenderse de todo lo que tenía, incluso el local de venta de tabacos, que era su humilde sustento. Por eso no sorprendió que antes haya malvendido hasta uno de sus tesoros más valorados: la medalla de bronce que la FIFA le otorgó en 1970, por el tercer puesto del Mundial mexicano.

Un yugoslavo se había quedado con la presea, que enseguida fue a parar a Londres, la meca de los coleccionistas. El comprador no reconoció en el grabado que dice “R.LIBUDA” a ninguno de los famosos jugadores de aquel equipo germano. Entonces decidió llevarla a la New York International Numismatic Convention, que en ese 1997 se celebró en el World Trade Center, en las míticas Torres Gemelas.

Allí se topó con Rony Almeida, el principal coleccionista del Uruguay, la persona que realmente le daría el valor real a esta medalla: además de un especialista en numismática fue un historiador del fútbol. Almeida no solamente sabía que una presea otorgada por la FIFA tiene un valor económico e histórico; también tenía muy claro quién era ‘Stan’ Libuda. Por eso la compró en unos 2.000 dólares.
Trece años después, en 2011 fue llevada a subasta en Montevideo. Los recuerdos de Libuda tuvieron pronto un nuevo destino, tan incierto como lo eran para él Londres, New York o Montevideo.

Schalke 04 y Borussia Dortmund conforman el clásico de la cuenca del Ruhr. Sin embargo tienen en común la idolatría por Libuda, quien vistió sus camisetas en 264 partidos. Para ellos era “El Dios de los centros”. Su juego desprendía tanta magia que, allá por 1965 uno de sus hinchas vio una pancarta de la iglesia en los alrededores del estadio del Schalke 04, decía “Nadie puede regatear a Dios”. El fanático se tentó y le agregó algunas parabras con aerosol: “Salvo Stan Libuda”.

viernes, 14 de agosto de 2015

Los países más futboleros


¿Brasil? ¿Italia? ¿Argentina? No... ¿Turqía? ¿Serbia? ¿Grecia? Tampoco... Según un estudio realizado por la consultora Sporting Intelligence con datos de 2011, los habitantes de las Islas Feroe son los más futboleros del planeta. Detrás los siguen los de Islandia, Chipre, Escocia e Inglaterra, en ese orden.

Para esta investigación se tuvieron en cuenta la cantidad de habitantes de cada país y la concurrencia a los estadios en partidos oficiales: lo que valen son los porcentajes. Es así como las Islas Feroe encabezan este listado, ya que tienen una población total de 49 mil habitantes, de los cuales más del 10% va cada fin de semana a los partidos.

Los seguidores del fútbol "exótico" no pueden dejar de leer el artículo 7 razones para amar al fútbol de las Islas Feroe, de Hans Pauli Joensen. Allí se resaltan la sucesión familiar en la selección nacional, lo impredecible de los resultados, la abultada cantidad de goles y los paisajes impresionantes, entre otros motivos para hacerse seguidor del fútbol feroés.

En segundo lugar aparece Islandia (más de 320 mil habitantes y un 4,22% de asistentes de promedio) y Chipre completa el podio (el 4,03% sobre 1,1 millones de habitantes).

El estudio fue llevado a cabo siguiendo procedimientos que aparecen en el celebre libro El fútbol es así (Soccernomics, en inglés), de Simon Kuper y Stefan Szymanski; establece que de las grandes ligas mundiales, la primera en figurar es la de Inglaterra. La Premier Premier atrae al 2;79% de la población (51,4 millones de habitantes), mientras que detrás siguen Alemania (13° con 1,63%), España (14° con 1,55%) e Italia 17º con el 1,04%.

En Sudamérica, el país que está más arriba es Uruguay (16° con el 1,39%), mientras que muy cerca aparece la Argentina (18°, con el 0,99%). Más relegados están Paraguay (24° con el 0,56%) y Chile (28° con el 0,44%). La salvedad con Brasil, que fue ubicado 32°, es que los números de los campeonatos regionales no se tomaron en cuenta para el estudio porque son difíciles de conseguir.

Sin tener en cuenta el promedio habitantes/espectadores, Inglaterra es el país con más hinchas “regulares” en los estadios con más de un 1.400.000 personas, seguido por Alemania (1,3 millones), España (714 mil), Italia (630 mil) y Francia (576 mil).

Otro dato que se desprende del estudio es que en algunos países hay dos equipos que polarizan las preferencias de los hinchas. El gran ejemplo es Uruguay, donde el 55% es de Peñarol o Nacional. Más lejos, lo sigue España, donde el Real Madrid y el Barcelona atraen el 21% de espectadores.

En el otro extremo, de los países más importantes, en Inglaterra el Manchester United y el Arsenal, los que más hinchas llevan, sólo significan el 9% del total de los asistentes anuales, algo que ocurre de modo similar en Alemania (el 11% entre Bayern Munich y Dortmund), Italia (15% sumados Milan y Napoli) y la Argentina (17% juntando Boca Juniors y River Plate).

HB Tórshavn - KÍ Klaksvík, el clásico de las Islas Feroe.

martes, 4 de agosto de 2015

Historial de la Copa de Campeones de Oceanía

La O League es el torneo de clubes más importante de Oceanía, organizado por la Oceania Football Confederation desde 1999. Desde la temporada 2005 la Copa de Campeones tornó en O League y tomó una periodicidad anual.
Auckland City, de Nueva Zelanda, es el club que más veces la conquistó: 8. Los neocelandeses son, también, los que más festejaron, ya que en 10 oportunidades el trofeo quedó en manos de un equipo de ese país.
Hasta 2005, Australia fue miembro de la OFC y sus clubes participaban en sus torneos.

TODOS LOS CAMPEONES
1999 South Melbourne (Australia)
2001 Wollongong City Wolves (Australia)
2005 Sydney FC (Australia)
2006 Auckland City (Nueva Zelanda)
2007 Waitakere United (Nueva Zelanda)
2008 Waitakere United (Nueva Zelanda)
2009 Auckland City (Nueva Zelanda)
2010 Hekari United (Papúa Nueva Guinea)
2011 Auckland City (Nueva Zelanda)
2012 Auckland City (Nueva Zelanda)
2013 Auckland City (Nueva Zelanda)
2014 Auckland City (Nueva Zelanda)
2015 Auckland City (Nueva Zelanda)
2016 Auckland City (Nueva Zelanda)

CAMPEONES POR PAÍSES
Nueva Zelanda - 10
Australia - 3
Papúa Nueva Guinea - 1

Cuando Boca Juniors no viste de azul y oro

Boca Juniors no siempre vistió su histórica camiseta azul y oro surgida de la bandera de los por entonces Reinos Unidos de Suecia y Noruega. La historia comenzó con colores diversos, pero lo curioso fue lo que sucedió años más tarde.

Por PABLO ARO GERALDES

Ya es conocida la historia de los primeros colores que lució Boca Juniors, recién fundado en 1905: una camisa blanca con listones negros, otra celeste, hasta que adoptó la internacionalmente famosa camiseta auriazul. Pero años más tarde, en diversas ocasiones, vistió extraños colores. Estas son algunas.

El 20 de agosto de 1939 Boca Juniors goléo a Tigre 4-0 en la cancha de Ferro Carril Oeste, donde jugaba mientras se terminaban las obras de La Bombonera. Salvo la franja amarilla xeneize, ambos uniformes eran prácticamente iguales. Entonces, para diferenciarse, en el primer tiempo Boca usó la camiseta de Newell's Old Boys y en el complemento vistió la verde de la institución anfitriona.

Otra curiosidad se dio la tarde en que recibió a Universidad de Chile, por la Copa Libertadores de 1963: ese 26 de junio, ante un rival plenamente vestido de azul, Boca Juniors salió a La Bombonera con la camiseta del Milan. No eran "imitaciones" sino traídas de Italia.
Cuando Víctor Benítez se fue de Boca al club milanés, el presidente Alberto J. Armando recibió como gesto un juego de camisetas. Tras el 0-0 del primer tiempo, el xeneize apareció con una casaca alternativa amarilla para el complemento y ganó 1-0 con gol de Alberto González.
La primera consagración internacional de Boca no tuvo a la histórica divisa azul y oro sino a una casaca completamente blanca. Para la final de la Copa Libertadores 1977, usó esta camiseta para diferenciarse del Cruzeiro de Brasil, en Montevideo. La pureza del blanco no duró mucho, pero los xeneizes terminaron dando la vuelta olímpica.
Arriba: Roberto Mouzo, Rubén Suñé, José Luis Tesare, Vicente Pernía y Hugo Gatti. Abajo: Ernesto Mastrángelo, Jorge Benítez, Carlos Veglio, Mario Zanabria y Alberto Tarantini.

Una extraña camiseta ligada a un momento muy pobre en la historia de Boca. El 8 de julio de 1984 enfrentó a Atlanta con jugadores de cuarta división por una huelga de los profesionales. Ante la similitud de colores y sin camisetas alternativas a mano, los xeneizes vistieron unas casacas de entrenamiento (blancas con 3 tiras azules y amarillas). Como no tenían números estampados, los utileros usaron un fibrón para dibujarlos, lejos de cualquier habilidad caligráfica. Lo peor ocurrió con el correr de los minutos: el sudor de los jugadores convirtió a los números en manchas grises en las espaldas.
El 10 y el 5, irreconocibles.

En 2000 aparece el gris, acorde a la moda europea, pero no como una improvisación sino como parte del marketing de Nike. La marca del swoosh pretendió que era color plata, con vivos azules. El estreno no fue el mejor: frente a Olimpia de Paraguay (blanca con una fraja negra) en una noche de niebla. El público debió hacer un gran esfuerzo para distinguir un equipo de otro.

Nike intentó retomar los colores originales y lanzó una camiseta conmemorativa a listones blancos y negros en 2012.

En 2013 empezaron los experimentos horribles de Nike: primero una camiseta violeta para participar en el fútbol veraniego y luego una rosa, impresentable.
Lucas Viatri ante Racing, con tonos violeta-morado.
Cuando la dirigencia del club queda a merced de las ridículas imposiciones del marketing.